Historias antiguas, pero no olvidadas

domingo, 14 de agosto de 2011

Crónica de un sueño en la ciudad Condal.


Era un 27 de julio. Distinto a cualquier otro que haya podido vivir en mi vida. Eran las 8:15 de la mañana, y como casi todos los días del verano del 2011, mi madre entraba a despertarme. No, no estoy loca. Simplemente, tenía clase de Inglés en Santander. Y lo primero que me dijo fue: ¡¡HOY ES EL DÍA!! Si, era el día que llevaba esperando desde enero. Salté de la cama, y me preparé para irme a Santander. Durante el trayecto, noté que mis manos estaban sudadas. No era de calor, ya que el día estaba nublado y hacía fresco. Verano en Cantabria lo denominaría yo. 

La clase se me hizo eterna, aunque pude presumir de que ese mismo día... ¡¡¡IBA A VER A BON JOVI A BARCELONA!!! Quizá mis compañeros pensarían que Bon Jovi son un grupo de viejos, o algo por el estilo, pero NO. Son cuatro (o seis) grandes músicos, leyendas vivas. Los conocí hara unos dos años. Cuando sus hits "It's My Life" y "We Weren't Born To Follow" sonaban en la radio. Me encantaban. Pero por mi extrema vagancia, no investigué más sobre ellos. Hasta que hace un año aproximadamente, una de las chicas de mi grupo del instituto, Carmen, me habló de ellos. Cuando me lo dijo, me acordé de aquellas canciones, que tanto me gustaban. Me empezó a pasar canciones. Algunas las había escuchado antes sin saber que eran suyas. Cada canción que me pasaba, me gustaba más que la anterior, y la primera me había encantado. Creo recordar que aquella primera fue "Always" un baladón del que hablaré más tarde.

Volviendo a lo que os estaba contando, la clase se me hizo eterna. Cuando David, mi profesor, nos dijo que era la hora, metí las hojas en la carpeta como pude. Lancé el lápiz al bote, coloqué la silla a toda prisa. Antes de salir David me dijó: "Have a lot of fun in Barcelona!", a lo que respondí: "Thank you!" con una sonrisa de oreja a oreja. Corrí al coche donde me esperaba mi padre. Todos los días, vamos a tomar una Coca-Cola a la cafetería de los Campos de Sport del Sardinero, donde juega mi Racing, pero ese día no había tiempo que perder. Llegamos a casa. Cogimos la mochila con todo lo necesario para el viaje. Comprobamos que lo llevabamos todo. Tarjetas de embarque, entradas... Cogimos los bocadillos que mi madre nos había preparado, y esperamos a que mi abuelo llegara para llevarnos a la estación. A cada segundo que pasaba, estaba aún más nerviosa, el corazón iba a mil.
Por fin llegó, y nos llevó a la estación de tren de Renedo. Allí cogimos el tren de las 12.07 que nos llevaría a Santander. Una vez allí, cruzamos corriendo por medio de la carretera para pillar el bus que nos llevaría al aeropuerto de Parayas. Cogimos el bus.
Durante el trayecto, el chico de detrás se quejaba del mal tiempo. Yo sólo podía pensar en el concierto. ¡Por fin llegamos al aeropuerto! Tomamos una Coca-Cola y nos sentamos a esperar.

Una hora más tarde, pasamos el control de metales sin incidencias. Fuimos a sentarnos. Y mi padre llamó mi atención y me dijo: "¿Conoces a ese de ahí?" Yo me quede mirando. Era el ex-jugador de baloncesto Fernando Romay. Después de alucinar con el pie tan enorme que tiene, me volví a encerrar en mis pensamientos. Creo que ya no eran ganas, era obsesión.

Mi vuelo debía salir a las 15.55 De pronto, lo peor, ocurrió. El vuelo de Ryanair con destino Barcelona, se retrasaba. En 50 minutos, darían nueva información. ¡¡¡¡¡NOOOOOO!!!!! No me lo podía creer. En mi interior se mezclaron rabia, indignación y tristeza. Quería llorar, pero no lo hice. Me fijé en dos chicos que había en frente nuestro. Uno de ellos llevaba la gorra de Bon Jovi, y la camiseta de "Lost Highway Tour". Estaba igual que yo. Dando vueltas en redondo mordiéndose las uñas. Pasaron los 50 minutos pero nadie decía nada.

Sobre las cinco menos cuarto, nos mandaron ponernos a la cola. Agarré la mochila y corrí a la cola. 30 segundos más tarde, mi padre se acercó a mí sonriendo. Sabía de la ilusión que me hacía ese concierto. Además, ese era mi regalo por las buenas notas del curso, y él me había hecho ese regalo en enero, confiando en mí.

Uno de los chicos que trabajaban allí nos dijo que saldríamos a las 17.00. Era tardísimo, pero más vale tarde que nunca. Al final, embarcamos a las 17.15, porque estaban limpiando el avión. Entramos, y estaba... lleno de papeles por el suelo. Esto es Ryanair amigos. Por fin despegamos. Fue el momento de más nerviosismo. Odio los despegues del avión. Más tarde, pasaron las azafatas con la revista. ¡Salía un pequeño reportaje sobre Salónica! Fue la única cosa que me abstrajo de mi obsesión. El paisaje era aburrido, y la lectura, entretenida aunque fuese en inglés. Tras una hora y veinte minustos de vuelo, ¡aterrizamos en el aeropuerto del Prat! ¡¡¡HABÍAMOS LLEGADO!!! Corrimos entre el caos de un aeropuerto de esa magnitud. Cogímos un taxi que nos llevó al hotel "Porta Fira" de Hospitalet de Llobregat.
Dejamos las cosas y cogimos otro taxi que nos llevó al Estadi Ollímpic Lluís Companys de Montjuïc. Preguntamos en una puerta, y nos mandaron a la número 4. En la 4, nos mandaron a la 3. ¡Qué bonito número para empezar semejante sueño! Por fin logramos entrar. Mi padre les pidió al personal de seguridad que no nos rompieran mucho las entradas, que eran un recuerdo. Accedimos a la pista y... ¡Guau! El reloj del estadio, la antorcha olímpica, y el escenario. ¡Todo realmente impresionante!
Fuimos al stand del merchandising, y mi padre me compró una camiseta. Me la puse encima de la que llevaba. Me daba igual si se notaba, ¡estaba encantada con mi nueva camiseta! Pillamos unos bocatas y cogimos sitio. Mientras tanto, de fondo se escuchaba a los teloneros. Eran un grupo llamado "The Rebels". Tenían canciones bastante chulas. 

El tiempo pasaba, y llegó la hora del concierto, las 21.45. Pero nada, se hacían de rogar. Y yo seguía con mi ritmo cardíaco disparado. Dieron las diez, y... ¡¡¡¡¡POR FIN, ERAN ELLOS!!!!! Con un: "Barcelonaaaaaa, are you ready?" comenzó todo. Pude divisar a Richie Sambora, el guitarrista. Segundos más tarde, se cruzaron en mi campo de visión David Bryan en los teclados, y Tico Torres en la batería. Y cuando se pasó el estruendo de su salida al escenario, ahi estaba, era él. Vestido con una chaqueta roja y unos jeans negros. ¡¡¡JON BON JOVI!!!

Empezaron con "Raise Your Hands", una canción de su tercer album "Slippery When Wet", el disco que les catapultó a la fama. Tras esa, empezaron a sonar sus temas más conocidos. "You Give Love A Bad Name", "Born To Be My Baby". Mi corazón dió un salto cuando comenzaron a tocar una canción no tan conocida, de su album "Crush". Esta canción es "Captain Crash & the beauty queen from Mars". ¡Adoro esa canción! Y por fin llegó una de las más esperadas, "Bad Medicine". ¡Realmente impresionante! En el medio de esa canción se atrevieron con temas de otros artistas, entre ellos, la archiconocida "Vertigo" de los irlandeses "U2". ¡El estadio temblaba! Tengo tres momentos grabados en mi mente. 1) David "ricitos" Bryan cantando una parte de "In These Arms". 2) El salto que di, y la ilusión que me hizo escuchar a Richie Sambora cantar el principio de "Wanted Dead Or Alive". 3) El estribillo de "Bed Of Roses"... ¡EN CASTELLANO!
Fueron sucediendose las canciones. Sus grandes éxitos, otras no tan conocidas. Incluso, versionaron a otros artistas. Sobre las 23.45, dijeron que se iban. Todo el mundo sabía que iban a volver a salir. No podían irse sin cantar "Livin' On A Prayer". Y por supuesto, volvieron a salir. Cantaron varios temas, entre ellos "Livin' On A Prayer". Y volvieron a irse. El estadio era unánime: "¡Oeoeoeoeoeoeee!".
Nadie quería irse, pero había gente que se iba yendo. En lo que yo aproveche para acercarme un metro o dos más a Jon y sus chicos. ¡¡Y volvieron a salir!! Cantaron la anteriormente mencionada "Always". Me superó la situación. Dos pequeñas lágrimas corrían por mis mejillas.
Y como fin de fiesta, "I Love This Town". Eran la 1.00 de la mañana. ¡¡¡3 HORAS!!! Fuimos saliendo poco a poco. 

De camino al hotel, nos perdimos. A las 2.30 conseguimos llegar. Estábamos agotados. Colgué cuidadosamente mi camiseta en una percha, y me acosté.

Al día siguiente, mi padre movió un poco la cortina y me desperté. Por fin estaba relajada. ¡Que sensación tan extraña! Nos preparamos y cogimos el metro para ir a desayunar y visitar un poco Barcelona. Vimos el puerto. Corría la brisa, pero pese a eso, había 33º. Después, subimos al Parc Güell. ¡Qué vistas más espectaculares de una ciudad espectacular!

Eran las 14.30 y todavía no habíamos comido. Bajar a la estación del metro fue muy duro. Cogimos el metro con destino Sagrada Familia. Y allí estaba. Se alzaba majestuosa al despejado cielo de Barcelona. En un restaurante, comimos. ¡Qué alivio! Aire acondicionado, comida, un litro de agua fría... Acabamos de comer a las cuatro de la tarde.
Estabamos tan agotados que decidimos irnos al hotel a darnos una ducha. Estuvimos viendo un poco la televisión, nos fuimos a dar un paseo por la zona. Es una zona nueva, llena de hoteles, junto a la feria de muestras. Había un centro comercial, y decidimos dar una vuelta. Era enorme. Stradivarius, Bershka, Pimkie, H&M... ¡estaban todas! En un restaurante de la terraza, cenamos.

Al día siguiente, fuimos a ver la Pedrera. Dimos un paseo por la Diagonal y el Paseo de Gracia. Allí se concentraban todas las tiendas de mayor lujo. Chanel, Dolce&Gabbana...

Cogimos el Cercanías y llegamos a aeropuerto. Comimos unos bocadillos y nos sentamos a esperar. Todo iba con normalidad. Embarcamos, y el avión empezó a moverse por la pista, hasta que nos detuvimos. La tripulación nos informó de que teníamos que esperar, porque había tráfico aéreo. Dos de dos. Pero bueno, ya daba igual.
Mi lectura de dicho tráfico fue clara y secilla: "Todo el mundo sale menos nosotros". En efecto. Pasaban aviones de todas las partes del mundo. Unos cuarenta minutos más tarde, despegamos. Cuando llegamos a Santander, hicimos el mismo trayecto que antes pero al revés. Bus, tren y a casa.

No tengo palabras para describir, la que sin duda, considero la mejor experiencia de mi vida. Sólo un pequeño detalle. Faltó esa canción que dice cuando empezó todo, el principio. Faltó "Runaway". 
Lo único que puedo decir es: GRACIAS. A Jon, Richie, David y Tico por poner Barcelona a sus pies. A mi queridísima Carmen, por descubrirme a estos genios, y mandarme mensajes para desearme feliz viaje, y preguntarme por el concierto a la 1.13 de la mañana.
Y las más grandes, a mi padre. Por confiar en mí en enero y llevarme. Aguantarme creo que fue la parte más dura.

3 comentarios:

  1. Mery!!
    No me lo he leido pero se de que va xD. El Bon ese no? jaja que raro que no hayas hecho una entrada de Piqué...

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  2. jajajaja buenooooooooooo ya pensaba que no te ibas a acordar de mi!!! ya me estaba mosqueando...
    para la listilla de arriba: como que el Bon ese? tu en que mundo vives? xD

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  3. Marta, Bon Jovi! No marrano ehh!
    Carmencitaa, como no me iba a acordar de tiiii?? Te le has leidoo?

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