Historias antiguas, pero no olvidadas

martes, 9 de diciembre de 2014

Vida universitaria: ¿fantasía o realidad?

La expresión "vida universitaria" nos evoca imágenes de películas americanas con sus fiestas desenfrenadas. "La vida universitaria es lo mejor", ¿de verdad? ¿Me estoy perdiendo algo?

Mi vida universitaria se reduce a la relación con mis buenas amigas de clase en horario lectivo, nada más. Nada de fiestas desfrenadas, salir entre semana... Mi situación actual solo contempla el estudio. No tengo tiempo para mis hobbies, ni para los que más me gustan. Lo único que no he abandonado es el fútbol, por el bien de mi salud mental. 

Es bastante doloroso ver como todo el mundo comparte fotos de fiestas, tardes de ocio, dormir... Mientras tanto, tu estás estudiando como si no hubiera mañana, no sales de tu habitación con otro fin que no sea satisfacer las necesidades básicas de alimentación.

Todo el mundo te dice: ya veremos la diferencia en el futuro. ¿Cuando? Eso es lo mismo que me decían hace tres años. El discurso sigue siendo el mismo, pero yo lo veo cada vez peor. Las diferencias se hacen más notables.

¿Realmente lo que sucederá en un futuro, más o menos lejano me compensa perderme todo lo que me estoy perdiendo? Ojalá, solo puedo decir eso. 

lunes, 27 de octubre de 2014

La añoranza del pasado

Todo tiempo pasado fue mejor. Sí, es cierto. Echo de menos mi antigua vida, mi vida de colegio. Una clase pequeña, acogedora y luchadora. Todos queremos superar esa época porque nos sentimos atados a ese cartel de niño/a. Queremos volar solos, hacer nuestra propia vida, andar nuestro camino. Yo pensaba que era de ese grupo, pero no es verdad.

Todo el mundo dice que la vida universitaria es la mejor. Pienso que eso es un grave error. Quizá yo no esté "disfrutando" de esa vida universitaria, pero la pregunta es: ¿cuándo? Estudiar prácticamente ocupa mi vida, dejando el escaso tiempo libre a mi Racing, que siempre saben sacarme una sonrisa.

No soporto el tamaño de las clases, ni la lejanía de muchos profesores. Todo es más complicado, más frío. Yo no tengo el mismo sentimiento de pertenencia que tenía en el colegio, cuando paseaba orgullosa mi uniforme mientras había gente que me miraba raro.

Por eso, he decidido centrarme en el verdadero propósito de la universidad: llegar a ser lo que quiero ser. Me centraré en el estudio, pero intentaré ser simpática. ¿Yo, simpática? No sé, me suena muy raro eso.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Lo que nos apasiona

Todos queremos hacer lo que nos apasiona. Nadie duda de ello, es lo que en ciencia se conocería como verdad universal. Disfrutamos haciéndolo. Eso nos llena, nos satisface. Nos hace un poquito más felices.

Apliquemos esto a un plano académico o profesional. Se supone que eliges lo que quieres, lo que te gusta. Sin embargo, no siempre es así. No es inusual encontrarte a alguien que odia su trabajo, y lo demuestra de cara al público. Todos tenemos en mente a ese funcionario público que nos contesta con monosílabos y ha olvidado por completo cualquier forma de simpatía.

Pero volvamos a lo primero. Sabéis que en este blog os hablo de mi vida, y afortunadamente, puedo decir que yo pertenezco a ese grupo de los que hacen lo que quieren. Está siendo muy duro y eso que solo ha pasado un mes, y quedan otros tres muy duros hasta la primera prueba de fuego. No obstante, me siento "afortunada" de poder hacer lo que quiero. Lo pongo entrecomillado porque mucha gente no puede hacerlo por dinero u otros motivos. A pesar de eso, no ha sido casualidad ni fortuna. No me han regalado nada, todo ha sido a base de sangre, sudor y lágrimas.

A pesar de todo, me siento feliz con lo que hago. Las clases teóricas no se asemejan a una fiesta, pero son realmente interesantes. Si logras concentrarte, puedes llegar a ser consciente de lo alucinante que es el ser humano en dos facetas: cómo es y cómo se investiga. Es alucinante la perfecta maquinaria del cuerpo humano, a pesar de las patologías. Por otro lado, hemos sido capaz de crear instrumentos y técnicas con tanta precisión y potencia que son capaces de ver hasta la más mínima pieza del cuerpo.

Las clases prácticas ya llegan a la cima de la pasión por tu carrera. A pesar de que hay alguna asignatura que no encaja mucho, las dos horas de prácticas, pasan volando. Desde calibrar un termómetro que sirva para la UCI hasta ver neuronas al microscopio.

También es alucinante el alboroto que son capaces de crear 20 o 40 jóvenes de 18 años, descubriendo cada día cosas nuevas sobre su futuro.

martes, 21 de octubre de 2014

Obligación frente a placer

Esta historia no es nueva en la historia de la humanidad. Por un lado, están los que se guían por: "la vida son dos días". Esos defienden el placer sobre la obligación. Piensan que hay que disfrutar a tope de la vida. Pero, realmente, ¿esto se sostiene? Si rechazas las obligaciones, ¿cómo vives?

Por otro lado, está mi bando. Los estoicos, los que pensamos que la obligación es algo así como sagrado. Nunca nos desviamos de nuestra línea, de ese camino. Y lo nuestro, ¿se sostiene? ¿Podemos vivir sin descansar?

Lo ideal sería un equilibrio, pero en caso de contradicción, ¿qué hacemos? No todas las obligaciones se pueden posponer por el disfrute. Sin embargo, el disfrute, en muchos casos, es un tren que pasa una vez, ¿debemos cogerlo?

Yo, como ya he dicho, soy del segundo bando. Eso me "simplifica" la vida a nivel teórico, pero no es nada agradable. Me siento diferente, ya que hoy en día, lo "cool" es ser del primer grupo y disfrutar. Pero ese disfrute es algo temporal, algo pasajero que crea adicción.

Aunque parezca que la obligación no tiene tantos problemas, los tiene. Te genera una insatisfacción muy grande contigo mismo, a pesar de que tienes la conciencia tranquila. Sientes que estás perdiendo tu vida, que se escapa entre las rendijas de esa cárcel en la que tú mismo has entrado. Por otro lado, esa libertad asociada al disfrute puede llevarte a querer cada vez más, y estar atrapado por esa libertad. Paradójico, pero real.


lunes, 13 de octubre de 2014

Negro

Hola a todos!

Ya que mi última entrada fue feliz, esta de hoy no tanto. La felicidad es algo efímero, no nos engañemos. El nirvana es un estado pasajero, no algo permanente. La esencia de la vida está en disfrutar esos momentos. Yo el último lo disfruté.

Sin embargo, hoy no ha sido un buen día. Para empezar, me he levantado alterada, pero no sé por qué. Después, la máquina del café, mi adorado café de la facultad, no me ha dado cucharita para removerlo. Ha sido muy gracioso verme con el dedo en el café, cuya temperatura expulsaba a mi dedo continuamente. Después, no he podido comer hasta las cuatro y media.

Bueno, os dejo que mañana puede ser un gran día.

martes, 7 de octubre de 2014

Montaña rusa: subida

Hola a todos.

Hoy es un día de los buenos, como dice el título. Me he levantado sin sueño y con ganas, cosa extraña. Todo ha ido sobre ruedas, a pesar de lo aburrido de las clases. Mis libros son mi salvación. Por lo menos, ahora no creo que vaya a fracasar, y eso es un gran paso. Porque cuando crees que eres capaz y luchas por ello, los astros se pueden alinear más fácilmente. Si no, es más difícil, porque estás más predispuesto al fracaso. Esa es una de las lecciones más importantes que he aprendido en mi vida como estudiante, y realmente, nadie me lo ha enseñado. Así funciona el sistema, autodidacta o morir. No sé realmente por qué he adaptado a mi vida algo tan aparentemente optimista a mi vida, cuando yo, como buena Capricornio que soy, vivo en el pesimismo.

Pienso que estoy haciendo una carrera "agradecida" y que este trabajo diario se convertirá en mi recompensa. Y que aunque no lo crea, soy una "privilegiada" por poder hacer lo que quiero. Lo pongo entre comillas porque en parte lo soy, nadie de mi entorno ni mi situación me lo han impedido. Sin embargo, es algo que yo me he ganado a pulso, y nadie me ha regalado nada. Estoy ahí por derecho, porque lo he conseguido.

Dicho todo esto, me despido de vosotros y me voy a disfrutar de esta felicidad transitoria.


sábado, 4 de octubre de 2014

Cuando las montañas aparecen

Hola a todos.

La rutina, la nueva rutina ha comenzado. Sí, lo conseguí. Tanto sufrimiento que al final se transformó en alegría. En realidad, me ha sobrado un mundo. Pero eso es lo de menos, porque esto no va a ser nada fácil. Demasiado duro. La verdad es que no sé si podré con ello... Demasiado que estudiar, demasiado que entender, demasiado poco tiempo... demasiado, demasiado... No puedo más y solo voy por la segunda semana. Sabía lo que había, pero aún así aposté por ello. Yo sigo y sigo y sigo, pero no me veo capaz.

¿Qué hacer cuando no puedes más? Yo sigo por inercia, porque no quiero decepcionar a la gente que está a mi alrededor. He tenido mucho apoyo, y eso es de agradecer, y creo que es un importante motivo para tener miedo.

Con respecto a mis "retos", los tengo algo aparcados, por falta de tiempo. Intentaré retomarlo, para no saturarme, pero no sabría deciros cómo lo voy a hacer.

Espero que os vaya muy bien, y poder pasarme más.