Historias antiguas, pero no olvidadas

sábado, 31 de mayo de 2014

Road to PAU III

Hola a todos. 

Fijarnos quizá no sea algo que hagamos con frecuencia, y deberíamos hacerlo. Más aún cuando el asunto es de vital importancia para nosotros. Como por ejemplo, la admisión en una universidad. Os preguntaréis, ¿qué has liado ahora? 
Anoche, al igual que todas las noches, revisé mi correo, como todas las noches. Encontré en mi bandeja de entrada un único correo sin leer, de la universidad que tengo como tercera opción y cuyas pruebas hice el pasado sábado. Mi corazón comenzó a latir a un ritmo acelerado. Abrí la lista de notas y me busqué. Un 6,63 y el puesto 443. Fue demoledor. ¡Estaba muy fuera! Pasé toda la noche pensando y lamentándome por ello. Mis padres hacen el enorme esfuerzo de llevarme a hacer las pruebas a Madrid y yo desperdicio la oportunidad así. No me atrevía ni a decírselo. 
Sin embargo, al día siguiente (hoy) revisé la lista otra vez. Para mi sorpresa, en la primera hoja venía un pequeño texto que informaba de que aquella nota... ¡¡¡ solo suponía el 40%!!! Estallé de alegría al pensar que no todo estaba perdido. El otro 60% es la nota media de Bachillerato, que es un 9,36. La nota de acceso que me queda es 8,27. No es la octava maravilla del mundo, pero es aceptable, y más cuando lo ves todo perdido. Ahora, solo queda esperar. 
Por eso, os digo que os fijéis EN TODO, os ahorraréis disgustos innecesarios. 

Hoy ha sido un día de adelantar cosas, pero tranquilo. Estudiar, academia y estudiar. Nada realmente apasionante. Simplemente, trabajo de fin de semana que se ha ido acumulando durante la semana. Mucho de ello cada vez lo veo más inútil. A pesar de qué establezco prioridades, el mundo se encarga de acabar con ellas. 


viernes, 30 de mayo de 2014

Road to PAU II

Hola. 

Segundo día de infierno. Quizá mejor que el anterior, pero sumado al cansancio acumulado... Hoy he confirmado que tengo un serio problema: el café no me despeja, me duerme. Sí, soy de "edición limitada". 

El día de prometía más o menos tranquilo. Tres horas en el colegio, una de ellas libre, academia y tarde en casa, estudiando. Sin embargo, la hora libre se transformó en continuación de la primera. 

En la academia, cada día me notó más insegura en cuanto a lo que haga, el miedo de comerme cualquier número o signo me frena. Todo el mundo me dice que esté tranquila, pero ¿cómo? ¿Cómo estar tranquila cuando ves que en todos los problemas tienes un pequeño fallo? Y no digamos sí le sumamos los nervios de PAU. 

Por la tarde, tocó academia, esta vez una clase de Química, ese maldito examen. Sin embargo, me día cuenta de que no estaba tan mal, que para prácticamente no haber estudiado, estaba muy bien. Otra vez pequeños fallos de esos que te fastidian, pero más corregibles que los de Física. 

¡Por fin se acaba el día! Mañana se presenta duro, pero casi todo el día en casa, además de la hora en la academia. Sí, tengo clase sábados y domingos también.  Esto es el sprint final de esa carrera de fondo que es Bachillerato. Llego con fuerzas suficientes para ese último empujón, el que me haga ganar la carrera. 

"Never give up, you're an army of one" 

jueves, 29 de mayo de 2014

Road to PAU día I

Buenas!

Si, comienzo esta entrada igual que muchas otras, destacando que hace mucho que no os escribo. Intentaré hacerlo más a menudo. 

Hoy ha empezado la verdadera cuenta atrás para PAU. Todo comenzó a las nueve de la mañana, cuando llegué al colegio con un sueño perceptible claramente y unas ojeras cual Frankenstein. Las clases se fueron sucediendo una tras otra, a cada una peor que la anterior. ¿Por qué los profesores no entienden que si los alumnos tenemos prioridades es por algo? La asignatura que mejor se me da y menos esfuerzo requiere será la que menos estudie. 

El día continuó en la academia, solo una hora, pero bien intensa. Una de esas horas que se pasan rápido, pero que sientes que has invertido muy bien. Gran rendimiento, hablando claro. 

Comer es uno de los mayores placeres que existen, y que yo adoro. Pues creo que estos días eso no va a ser posible. Comer rápido y cualquier cosa va a ser el pan de cada día (nótese el estrés que soporto en lo pésimo de mis chistes). ¿El motivo? Volver rauda y veloz cual rayo al colegio para... ¡Hacer un simulacro de examen de Química! Para colmo, me ha salido fatal. Menos mal que las notas ya las tengo en casa. 

Si creíais que ya había acabado, estáis muy equivocados. En casa, tocó hacer todos los deberes que habían mandado incluyendo los de las clases a las que falto por ir a la academia. Tres horas de deberes y estudio. ¿Productivo? Eso parece. Es lo único que me reconforta. 

Con respecto a las notas, como os he dicho, ya están en casa. ¡¡Son maravillosas!! No me esperaba tanto, a pesar de que son el justo premio a lo trabajado estos meses. 

Tras 12 horas de trabajo, me retiro a despejar mi mente mientras escucho mi programa de radio favorito: música, historias reales, cuentos... 

Mañana no pinta tan duro, o eso quiero pensar. 

¡Ánimo a todos los que estudiáis PAU! 

jueves, 8 de mayo de 2014

Enemigo público nº1

Hola a todos. 
Hace mucho que no escribo, y os preguntaréis cómo terminó mi segunda batalla. Pues mal, la verdad. No mal de catastrófico, pero mal de "necesito hacerlo perfecto en el siguiente". La última oportunidad es en dos semanas. 
Por otra parte, mi alegría por la primera batalla se desvaneció en el momento en el que supe que lo que me falta, que me lo he ganado por otros medios, no se tendrá en cuenta. "Todo mi gozo en un pozo". 
Os preguntaréis: "¿Tan mal?" Si, pero no por mi culpa, otra vez. Ha vuelto a ser por esa persona que no acepta sus errores, un grave defecto. Una persona que reconoce haberse equivocado y pide perdón por ello, es digna de admiración y confianza. Pero no es el caso. ¿No se dará cuenta del terrible daño que causa? ¿No se dará cuenta de que algunos tenemos que labrarnos un futuro? Yo no hablo de regalar ni de inflar los resultados, sino de la justicia, de darme lo que me corresponde. Siempre he pensado que al final siempre pagas tus deudas y recoges lo que siembras. Y eso quiero seguir pensando. Sin embargo, cada vez tiendo más a pensar eso de que la vida no es justa. 
Aunque me queda una puerta diminuta hacia mi objetivo, adelgazaré y me encogeré lo máximo posible para intentar entrar. Que no se diga que no lo intenté. 
No obstante, quiero pensar que esto que ahora me parece el fin del mundo, en julio lo recuerde como la mayor hazaña de mi vida, la épica entrada en Medicina. 
"Quien hace todo lo que puede no está obligado a más".