Historias antiguas, pero no olvidadas

martes, 30 de agosto de 2011

Tren hacia la gloria.

La tarde de hoy prometía tranquila. Tarde con mi padre en Santander. Llegamos a Renedo. Fuimos a esperar a la estación. Llegó el tren, y nos subimos. En ese preciso momento, un recuerdo se apoderó de mi mente. Recordé ese 27 de julio de 2011, el mejor día de mi vida. Ese día, había cogido un tren en Renedo a Santander, igual que hoy. Y durante el trayecto, una lluvia de recuerdos de ese memorable día, se apoderó de mi cabeza. El bocadillo del tren, el retraso del avión, mi hotel rojo, Jon cantando "Always"...  Fue bonito recordad tantas emociones juntas. Todavía se me pone un nudo en el estómago sólo de recordarlo.

Aunque hubo otras sorpresitas más desagradables, me voy a quedar con ese momento de mi tarde de martes en Santander.

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