
Tenía unas ganas infinitas de escribir sobre el JEFE, el BOSS, uno de los más grandes de todos los tiempos. A sus 62 años, no hay quien le haga sombra. Da igual que llueve o truene, el Boss no defrauda a sus seguidores, igual que no nos defraudó a Carmen y a mi. La historia comenzó un dos de junio. Si, dos días antes del examen de Biología que decidía bastante la nota. Pero no había examen que valiese, Bruce venía a San Sebastián. Salimos pronto por la mañana. El viaje estaba estudiado, pero siempre vas con miedo. El peaje fue sencillo, sobre todo a la vuelta. Pero, bueno, al lío. Por la mañana no pasó nada interesante.
A las tres de la tarde nos sentamos junto a una de las puertas de Anoeta. Si, fue en aquel fatídico campo en el que el Racing descendió a Segunda. Nada podía alejarnos de nuestro jefazo de Nueva Jersey. Después de un "agradable paseito" al coche, volvimos escuchando a Bon Jovi en Castellano.

Llegaron las seis, la hora de apertura de puertas. Al final, abrieron con retraso. Salimos corriendo. Nos decían que aflojáramos, pero, seamos realistas: NO estábamos dispuestas. Creo que no he corrido a semejante velocidad en mi vida. La espera se hizo muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuy larga. Para colmo, llovía. Si, llovió muchísimo aquel día. Cuando salió, casi morimos de la euforia.
Hablaría del concierto, pero ¿qué hay que decir del Boss que no se sepa ya? Es imposible que cante SOLO sus éxitos en un concierto. Lo único de lo que me quejo es que no cantó "Because The Night". Mal, Bruce, mal, pero tampoco voy a empañar semejante espectáculo.
Llegamos a casa a las cinco de la mañana, empapadas, pero muy muy muy contentas.
Sr. Springsteen, vuelva usted muy pronto, y no venda usted la pista del Bernabéu en un día. Gracias por su atención.
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