Historias antiguas, pero no olvidadas

jueves, 10 de abril de 2014

Agujero negro

¡Hola! 

Os preguntaréis, ¿cómo tú por aquí? 
He decidido volver por el impulso de un amigo. Gracias Alfonso :)
Me va bien, la verdad. No me quejo de mis notas, pero si del esfuerzo que requieren. Ya lo dice el sabio refranero español: "quien algo quiere, algo le cuesta". Pero esto cuesta demasiado. 

Me encuentro aquí, escribiendo estas líneas en un ratito de descanso. Estoy en plenos exámenes, y mi agotamiento aumenta exponencialmente a medida que me doy cuenta que me queda más por estudiar. Siento que mi vida es una espiral de trabajo, de la que no saldré hasta dentro de dos meses. Si, es poco, pero muy duro. Y los kilómetros ya recorridos pesan, te cansan. 

Todo el mundo dice que este curso es más duro que primero de carrera y que está mal estructurado. Sin embargo, ¿por qué no lo cambian? Cuando quieres algo, luchas por ello, ¿por qué no hacer lo mismo con el sistema? Somos animales de costumbres, esta claro, pero también somos seres racionales. Que se note, señores políticos, que se note. 

Para colmo, en este día de tormenta, estoy sola en casa, al igual que estos meses pasados. La soledad es buena para pensar y reflexionar, y todos debemos estar solos de vez en cuando y valorar nuestra vida. Sin embargo, estoy en proceso de Robinson Crusoe. Todavía no he comenzado a hablarle a un balón, pero no creo que tarde mucho. 

Me dispongo a seguir con el estudio. Por lo menos necesito tener la conciencia tranquila y saber que si no consigo lo que quiero no será porque no he hecho todo lo que estaba en mi mano, sino porque no era mi destino. 

Espero escribir más regularmente, como vía de escape y de relajación. Al ritmo de Loquillo me despido.


"Cuando fuimos los mejores dejamos de ser nosotros, lo peor que llevas dentro se refugia en tu mirada". 

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