Historias antiguas, pero no olvidadas

martes, 29 de abril de 2014

Tóxicos no, gracias.

¡Hola a todos!

Sé que hace mucho que no escribo, pero estos días han estado cargados de mucha tensión, y necesitaba relajarme (de vez en cuando encuentro algún rato para eso). Al final, las vacaciones fueron un efímero espejismo, y terminaron con el agobio de hacer todo lo que no había hecho los días anteriores. ¿Para qué? Para nada. No entiendo la finalidad de mandar una montaña de cosas y luego no mirarlo, o lo que es aún más frustrante, tener que esperar una semana para que te respondan. Aunque creo que no hay nada peor que el típico: "te sirve para aprender". Si, estoy de acuerdo, pero para motivar a alguien tienes que valorar lo que hace, en primer lugar, independientemente de sí lo hace bien o mal. Eso será lo siguiente a tener en cuenta. Los seres humanos somos raritos, nos gusta sentir que nuestro trabajo y esfuerzo se valora. 

Por otro lado, la suerte ya esta echada, las cartas están sobre la mesa. Lo que tenga que ser será, y me queda la conciencia tranquila de que no va a ser mi culpa si esto sale mal. Será de alguien que no valora el esfuerzo de los demás, que no comprende que no todo el mundo sabe lo mismo que el/ella. Esa persona, fría como el hielo, rígida como el metal y más dura que el diamante, no acepta las limitaciones de los demás. Sin embargo, lo peor será la larga espera. 

Además de esa persona, hay más gente tóxica a nuestro alrededor. Un día, viendo una serie en mi ratito feliz del día, la protagonista quería expulsar a esa gente nociva de su vida. No obstante, no lo conseguía porque sus vínculos eran mayores para ella que el daño que le producían. Si, eso es lo que sucede cuando el enemigo está en tu bando. Ahí es más peligroso que en el bando contrario, cuando le ves perfectamente. Cuando no sabes lo que hace, es el momento idóneo para clavarte un puñal por la espalda. 

Que te digan que no vas a conseguir algo, frustra, pero cuando esa negativa viene de un ser querido es la gota que colma el vaso. Te empiezas a replantar tus propias convicciones, de las que no habías dudado nunca. Te duele, y mucho. Te mata la ilusión, y seamos realistas, vivimos de ilusiones. Entonces, se puede decir que te quita un trocito de tu vida. ¿Y qué haces? Como la protagonista, no puedes separarte de esa persona. Y tu cabeza empieza a funcionar, y sigues sin saber que hacer, y te desesperas, y y y y... 

En fin, que como diría Rulo: "sigo con mis defectos tranqui por mi camino, críticas con veneno, resbalan en mis oídos". 


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