Hola a todos.
Hace mucho que no escribo, y os preguntaréis cómo terminó mi segunda batalla. Pues mal, la verdad. No mal de catastrófico, pero mal de "necesito hacerlo perfecto en el siguiente". La última oportunidad es en dos semanas.
Por otra parte, mi alegría por la primera batalla se desvaneció en el momento en el que supe que lo que me falta, que me lo he ganado por otros medios, no se tendrá en cuenta. "Todo mi gozo en un pozo".
Os preguntaréis: "¿Tan mal?" Si, pero no por mi culpa, otra vez. Ha vuelto a ser por esa persona que no acepta sus errores, un grave defecto. Una persona que reconoce haberse equivocado y pide perdón por ello, es digna de admiración y confianza. Pero no es el caso. ¿No se dará cuenta del terrible daño que causa? ¿No se dará cuenta de que algunos tenemos que labrarnos un futuro? Yo no hablo de regalar ni de inflar los resultados, sino de la justicia, de darme lo que me corresponde. Siempre he pensado que al final siempre pagas tus deudas y recoges lo que siembras. Y eso quiero seguir pensando. Sin embargo, cada vez tiendo más a pensar eso de que la vida no es justa.
Aunque me queda una puerta diminuta hacia mi objetivo, adelgazaré y me encogeré lo máximo posible para intentar entrar. Que no se diga que no lo intenté.
No obstante, quiero pensar que esto que ahora me parece el fin del mundo, en julio lo recuerde como la mayor hazaña de mi vida, la épica entrada en Medicina.
"Quien hace todo lo que puede no está obligado a más".
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